miércoles, 30 de mayo de 2018

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Por qué no debes intentar controlarlo todo

Las personas con mucha ansiedad también solemos ser muy perfeccionistas. Y el perfeccionismo nos lleva a querer controlarlo todo milimétricamente. Lo cierto es que absolutamente imposible para nosotros intentar controlarlo todo, por lo que esto al final acaba siendo una fuente de frustración.

Tan pronto como te das cuenta de que algo marcha bien, surge un nuevo problema. La vida es continúo desafío, nos movemos entre la calma y la incertidumbre, pero no es ninguna balsa de aceite. Es decir, siempre hay algo con lo que tenemos que enfrentarnos.

Muchos piensan que si la vida no fuera así, si pudiéramos controlarlo todo y dejarlo tal y como está hasta que nos muramos, la vida sería muy aburrida. Necesitamos los problemas para poder sentirnos vivos.

Yo estoy de acuerdo con esta manera de verlo, aunque naturalmente, todos queremos lo mismo: cierta calma y cierta estabilidad.





Por qué no puedes controlarlo todo

controlar todo


No, no puedes controlarlo todo porque no todo depende de ti. Puedes influir sobre muchas personas, pero no vas a conseguir que las personas hagan siempre lo que tú quieres.

Puedes hacer esfuerzos enormes para que las cosas salgan bien, pero tendrás fracasos, momentos de dificultad, circunstancias imprevistas de las que no tenías ni idea que iban a ocurrir.

Es decir, si te empeñas en controlarlo todo, si crees que lo más importante de la vida es tenerlo todo hipercalculado e hipercontrolado, a parte de tener un estrés brutal, te vas a dar cuenta de que es absolutamente imposible.

Sólo eres un ser humano, en medio de más de 7000 millones de personas. Y a eso debes sumarle el resto de seres vivos, y las leyes de la naturaleza, y la interacción entre todo eso, de la que a veces sale un resultado absolutamente imprevisible.

Incluso si te mueves entre gentes muy poderosas y con mucho dinero, te van a decir que la suerte existe, que es un factor incontrolable y que nosotros lo único que podemos hacer es buscarla. Es decir, quien más busca la suerte, más probabilidades tiene de encontrarla que quien no la busca.

La obsesión por controlar todo

La necesidad de controlar todo es perjudicial para tu mente y para los que te rodean. Este problema te lleva a:

  • Intentar controlar a tu pareja: lo que hace, lo que dice, con quién habla y absolutamente todo, dañando la confianza de la relación.
  • Tratar de controlar a tus hijos: siendo hiper-controlador, conseguirás que no tengan mucha confianza en sí mismos, pues temen hacer algo en cualquier momento que no te guste. No los acostumbras a asumir el fracaso y superar los problemas. 
  • Intentar controlar a tus empleados: lo que al final les lleva a no tomar la iniciativa por sí mismos, ni tener ideas propias que puedan aportar valor a tu empresa, además de generar un ambiente de miedo y falta de confianza.
La obsesión por el control nos lleva muchas veces a provocar aquello que no queremos que pase. La persona que quiere controlar todo crea a su alrededor un ambiente de temor y desconfianza en el que es imposible la espontaneidad, la libertad, la posibilidad de error.

No, no puedo controlarlo todo. Y no es el fin del mundo si no puedes controlarlo todo. De hecho, el hecho de que haya cierto desorden es lo que permite la innovación, que la gente pruebe nuevos caminos y que eso nos ayude a descubrir nuevas cosas.

A lo mejor si dejas de intentar controlar a la gente, estos tendrán una mejor impresión de ti. Se sentirán más cómodos acercándose a ti porque no les agobias. Las personas que necesitan tener todo bajo control suelen producir cansancio y agobio en los demás, con lo que el solo hecho de dejar a los demás que sean libres y tomen sus decisiones, va a resultar una liberación. Para ti y para los demás.


La felicidad no se controla, no se compra. Se trata de que te acostumbres a los ambientes incontrolables, a sentirte cómodo ante lo imprevisible, a vivir tranquilo en la incertidumbre porque tienes suficiente confianza en ti mismo para hacer frente a cualquier adversidad que se te pueda presentar. Sin exigencias, sin obsesionarte con acertar o fallar.

Por esto es que intentar controlarlo todo, además de ser imposible, es algo que no resulta nada sano. En cambio, ser libre en medio de un ambiente incontrolable, es algo mucho más interesante.

Conclusión


En otras palabras, no tienes que eliminar la ansiedad o el miedo a lo desconocido, sino conseguir que éste no te paralice. Es algo que forma parte de la vida y que no vamos a poder eliminar. De lo que se trata, en cambio, es de aprender a sentirnos cómodos en medio de la incertidumbre.

Y ojo, eso no significa que tengas que vivir siempre fuera de la zona de confort, sino de que seas capaz de ampliarla para sentirte cómodo en mayor número de situaciones.

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