jueves, 15 de febrero de 2018

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Cómo superar el miedo a empezar una conversación

Empezar una conversación puede ser una de las cosas que dé más miedo a quien tiene ansiedad social.

Es el punto de inflexión a partir del cual salimos voluntariamente de nuestra burbuja para crear una situación social.

Pero ese sólo es uno de los pasos de este proceso: antes de perder el miedo a empezar una conversación, debes perder el miedo a ir a donde hay gente con la que puedas hablar.

En este post vamos a darte algunos consejos para ayudarte a lograrlo.


Por qué tienes miedo a iniciar una conversación

miedo a situaciones sociales


Las razones por las que nos da miedo a empezar una conversación pueden ser variadas:
  • Tememos la evaluación de los demás.
  • Nos sentimos inseguros de nosotros mismos.
  • Pensamos que no vamos a caer bien, o que no somos interesantes.
  • No nos gusta ser el centro de atención.
  • Nos consideramos tímidos y nos cuesta mirar a las personas a los ojos, o nos ponemos rojos, o empezamos a sudar.
  • Tartamudeamos y no sabemos muy bien qué decir.
  • Nos quedamos con la mente en blanco y no sabemos por dónde seguir.
Consecuencia: si tu mente tiene asociado iniciar conversaciones con toda ese serie de síntomas de la ansiedad, tenderemos a evitarlo... a menos que hayas aprendido a manejar tu mente y hacerlo a pesar de todo.

Curiosamente, es cuando empiezas a hacerlo "a pesar de todo" cuando estás entrenando tus habilidades sociales, y también haciendo cambios cognitivos en tu mente, con lo que las  siguientes veces esta ansiedad se va reduciendo.

Del miedo a empezar una conversación, a la evitación de situaciones sociales


Cuando tenemos miedo a empezar una conversación con alguien, a construir una situación social, podemos ir a más.

  • Como nos da miedo la conversación, huimos de los ambientes sociales y preferimos practicar actividades en solitario.
  • Vamos siempre a nuestro rollo, con lo cual a través de nuestra comunicación no verbal, estamos lanzando el mensaje a la gente de "no estoy disponible para hablar". Por ejemplo, caminas rápido, no te detienes en los sitios, miras para otro lado, te cambias de acera, etc.
En definitiva, el número de conversaciones que inicias a lo largo de la semana puede que llegue a ser, literalmente, ninguna.

Aún así, vamos a suponer que incluso si tú no empiezas la conversación, alguien te habla. Por cuestiones de trabajo, amigos o familia, aunque nosotros no empecemos las conversaciones, a veces será posible que alguien nuevo empiece una conversación con nosotros.

¿Qué pasa entonces?

  • Puede que nos sintamos animados y aprovechemos esa gran oportunidad de que otra persona diera el primer paso para ganar un amigo.
  • O puede que nos sintamos tan invadidos en nuestra intimidad que tratemos de acabar la conversación lo más rápido posible, poniendo una excusa para irnos.
Con esto creo que hemos hecho una radiografía de lo que pasa con nosotros y nuestra relación con nuestro entorno. Ahora la pregunta es: ¿por qué es así?, ¿cuál es la causa última?, ¿cómo podemos aprender a manejarlo? Las respuestas, como siempre, pueden ser múltiples.

Desactivando el poder del miedo

El miedo tiene poder sobre ti porque te conduce a evitar determinadas situaciones que tu mente considera "no deseables".

Los síntomas de la ansiedad social son muy desagradables y por tanto intentas hacer todo lo posible para evitarlos.

Ahora bien, para desactivar el poder del miedo a empezar conversaciones lo que tienes que hacer es... hacerlo con miedo.

  1. Desmitifica los síntomas. Si sientes temor a iniciar conversaciones, empieza por desmitificar los síntomas. No es tan grave que te tiemble un poco la voz, que sudes o que estés nervioso. No pasa nada. Empieza haciéndolo con nervios. El objetivo no es que la situación salga bien, ni que parezcas súper sociable o perfecto, es habituar tu mente a las relaciones sociales.
  2. Desactiva tus auto-juicios. Cuando haya pasado la situación social, no te juzgues, no te condenes. Limítate a aceptar como un logro personal que has iniciado una conversación, independientemente de que estuvieras nervioso o no. 
  3. Repítelo muchas veces. Busca todo tipo de situaciones en las que tengas que empezar conversaciones, o hablar con otros. Situaciones en las que todo el mundo esté un poco nervioso porque nadie se conoce entre sí. Pueden ser cursos, talleres o deportes, lo importante es que te expongas a los demás, que te habitúes a estar entre gente.
  4. Acepta los desafíos. Es decir, cuando enfrentes situaciones sociales de forma habitual, tu mente empezará a notarse en peligro porque has salido de tu zona de confort. Tu mente percibe peligro, luego es absolutamente normal que tengas ansiedad, independientemente de que el peligro sea real o no.
  5. Mira tu mente como una máquina. Imagina que tu cerebro es una máquina. Y tú estás probando esa máquina, estás trabajando con ella y observando sus reacciones ante determinadas circunstancias. Describe los propios síntomas que observes, pero hazlo de la manera más neutra posible, como un científico o un doctor que estuviera examinando la máquina en un laboratorio.
  6. Observa los pequeños cambios. A medida que aumentes las situaciones sociales en las que participas, tus habilidades sociales empezarán a mejorar. ¿Y por qué esto es así? Porque te verás obligado a pensar, a explorar nuevos caminos, a intentar las cosas de una forma y de otra. El sólo hecho de exponerte te ayudará a mejorar, aunque no es lo único que hay que hacer.
  7. Desmitifica a los demás. Durante demasiado tiempo en mi vida, he pensado que las demás personas del mundo eran seres estándar y que yo era el especial. Las opiniones de los demás eran las correctas y las mías eran... bueno... las mías. Esto directamente no es así; descubrirás muy pronto que todo el mundo tiene sus problemas y que la manera de los demás no necesariamente es la mejor.
  8. Acéptate. No eres especial. No eres un bicho raro y los demás son los "normales". ¿Qué es lo normal? Lo que puede ser normal en unos países, en otros no lo es. Y a veces incluso distinguiendo entre ciudades y vecindarios. Por tanto, asume que cada persona es un mundo, y acéptalo. Tu cerebro es plástico y moldeable; simplemente empieza a moldearlo, a tu ritmo, sin exámenes, sin imposiciones, sin compararte con los demás.
Poco a poco, te será más fácil empezar conversaciones porque tus habilidades sociales irán aumentando a medida que las entrenas.

Y no sólo eso; a medida que empieces a participar en situaciones sociales, también empezarás a dejar de considerarte "peor" por el hecho de tener ansiedad social.

Empezarás a desdramatizar tu vida y tener las herramientas para enfrentar situaciones.

¿Te apetece seguir este camino y empezar a disfrutar de tus relaciones sociales?

Espero haberte ayudado. En cualquier caso, me gustaría saber algo más acerca de ti. Déjame tus comentarios a continuación, o escríbeme por privado si lo prefieres.

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