lunes, 29 de enero de 2018

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Ansiedad y toma de decisiones: qué es lo que debes saber

¿Qué relación tiene la ansiedad y la toma de decisiones? ¿Qué bloqueos psicológicos se dan cuando tenemos que tomar una decisión?

Muchas veces, cuando ponen muchas opciones delante de nosotros, podemos tener miedo a tomar decisiones. Tememos equivocarnos en nuestra elección.

También nos pasa cuando tenemos que tomar un gran número de decisiones en poco tiempo; que nuestra mente se estresa y se bloquea por el hecho de tener que hacer tanto trabajo.

Esto, de entrada, es absolutamente normal.

Imagina que tuvieras que tomar una enorme cantidad de decisiones a lo largo del día, que todo fuera nuevo, que no hicieras nada basándote en lo que ya hiciste.

Sería una verdadera locura y no podrías aguantar ese ritmo durante mucho tiempo.

De ahí la importancia de los hábitos, las rutinas; porque te ayudan a descansar y no tener que tomar tanta cantidad de decisiones.

Cuando tomamos decisiones, también es importante la selección, la filtración de opciones. Si tenemos muchas opciones delante de nosotros y todas nos parecen buenas, lo normal es que sientas cierto bloqueo psicológico o bloqueo mental. Nos da mucho miedo equivocarnos.

Sin embargo, déjame que te enseñe algo sobre la toma de decisiones.

Siempre vas a tener que equivocarte como método para obtener información


Nos han educado para creer que el fracaso es un error. Que tomar una decisión y fallar es un error. Pero eso es absolutamente incierto. El fracaso es absolutamente necesario.

Si hubiera un libro donde estuvieran exactamente todas las respuestas a todos los problemas de la vida, y además, particularmente a tus problemas específicos, de modo que tuvieras que tomar 0 decisiones y simplemente seguir las instrucciones del libro, entonces todo resultaría muy fácil.

Pero la cuestión es que ese libro no existe. Aunque hay muy buenos libros que te pueden ayudar a tomar decisiones, aconsejándote y mostrándote cómo evaluar y sopesar los argumentos a favor y en contra, lo cierto es que al final la decisión siempre la vas a tomar tú.

Por tanto, si tomas decisiones sobre cosas en las que no sabes la respuesta, lo cierto es que absoluta y necesariamente, por pura estadística, te vas a equivocar.

Y cuantas más veces tengas que asumir riesgos y tomar decisiones, más veces te vas a equivocar.

Toma de decisiones y fracaso, parte del proceso de aprendizaje


Sin embargo, las equivocaciones son parte del proceso de aprendizaje. Sin ellas, sería imposible llegar hasta donde hemos llegado hoy.

  • ¿Cuántas veces te caíste al suelo intentando aprender a andar cuando eras pequeño?
  • ¿Cuántas veces te regañaron tus padres por algo que no hiciste bien?

De la inmensa mayor parte de esas cosas, es probable que ni siquiera te acuerdes. A menos que tengas algún problema físico, lo más probable es que hoy día para ti andar no sea ningún problema.

Porque te equivocaste en el pasado y aprendiste cómo hacerlo bien… equivocándote. Y, por supuesto, con la ayuda de papá y mamá.

Limita el número de toma de decisiones a lo largo del día


Tomar demasiadas decisiones te sumirá en un profundo estado de ansiedad; todo el mundo tiene un límite y llegar al colapso puede ser absolutamente normal.

Por eso, te recomiendo que aunque es bueno que te lances, te arriesgues y aprendas de los fracasos, intentes mantener el equilibrio entre rutinas/hábitos/zona de confort y situaciones de riesgo en las que tengas que tomar decisiones.


Combinar rutina y toma de decisiones


1. Por un lado, dedicar un tiempo a descansar, a estar tranquilo, a repetir acciones y hacer siempre lo mismo, te ayudará a sentirte mejor contigo mismo, a dosificarte.

2. Por otro, el hecho de arriesgarte, hacer cosas nuevas, tomar decisiones que no has tomado nunca y enfrentarte a tus miedos, te ayudará a seguir creciendo, madurando, desarrollándote y superándote como persona.


Y ten por seguro que durante esos momentos en los que te enfrentas a lo desconocido, experimentarás la ansiedad. La cuestión no es eliminar la ansiedad completamente. La cuestión es acostumbrarte a controlarla, a convivir con ella, a normalizarla. Cuanto más la normalizas, más se reduce, porque más te acostumbras a ella.

¿Y tú, qué tienes que decirme sobre la toma de decisiones y la ansiedad? ¿Te cuesta tomar decisiones? ¿Vives situaciones en las que tienes que enfrentarte a lo desconocido? ¿Tienes que tomar muchas decisiones a lo largo del día? ¿O tienes que tomar pocas decisiones, pero tienes tantas opciones y tanto miedo al fracaso que te sientes ansioso?

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