lunes, 6 de febrero de 2017

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Qué es la ansiedad anticipatoria

ansiedad anticipatoria

La ansiedad no es una cosa que transcurre en el momento en que estamos sometidos a los estímulos que nos dan miedo. Podemos sentirla mucho antes: horas, días o incluso meses antes. Es lo que conocemos como ansiedad anticipatoria, algo que casi seguro que has experimentado.

¿Existe una solución a la ansiedad por anticipación? ¿Cómo podemos ayudar a los niños que sufren de este problema? En este post queremos hablar de la ansiedad por anticipación, su definición, síntomas y tratamiento.

Ansiedad anticipatoria: definición

La ansiedad normal, según la Wikipedia, es un sentimiento adaptativo en el que damos una "respuesta de anticipación" ante un estímulo que percibimos como una amenaza. En ese sentido, hablar de ansiedad anticipatoria o ansiedad por anticipación puede parecer redundante.

Sin embargo, utilizamos habitualmente este término para referirnos a esa ansiedad anticipatoria que empezamos a sentir mucho antes de exponernos a los estímulos.

Ejemplos:
  • Tienes que hacer una presentación en clase para la semana que viene, pero ya has empezado a ponerte nervioso. 
  • Vas a ir a una entrevista de trabajo y la noche de antes tienes problemas de insomnio por ansiedad. 
  • Tienes que hacer el examen de conducir y días antes estás ansioso y dándole vueltas a la cabeza sobre lo que pasará.
En otras palabras, estás preparándote para lo que sabes que va a venir. Y estás empezando a visualizar los estímulos que te producen ansiedad antes incluso de haberte sometido a ellos. Por lo tanto, los síntomas empiezas a sufrirlos ahora.

Síntomas de la ansiedad anticipatoria

Los síntomas que puede generar la ansiedad anticipatoria son variados. Sudor, taquicardia, obsesión, nerviosismo, irritabilidad, tensión muscular, dolor de estómago... son algunos de los más comunes. Esos síntomas pueden conducirnos a actuar de una determinada forma que pone de manifiesto la ansiedad por anticipación.

Uno de esos problemas derivados es la evitación y la procastinación. Tendemos a evitar total o parcialmente el estímulo que nos da miedo. A medida que se acerca el dia, tratamos de aprovechar cada minuto temiendo que pase el tiempo. Y conforme se acerca, nuestro miedo va en aumento.

Podemos llegar a pasar montones de veces por delante de una puerta y no entrar, ir repetidamente al baño, o directamente no acudir.

También podemos tener dificultades para concentrarnos o para desarrollar una actividad en concreto. No estamos viviendo el presente. Estamos constantemente dándole vueltas a lo que va a ocurrir y no queremos que ocurra.

La ansiedad anticipatoria en niños

La ansiedad anticipatoria o ansiedad por anticipación puede ser muy común en niños. No olvidemos que ellos todavía están creciendo. Poco a poco se van adaptando al entorno, pero muchos estímulos que a nosotros nos parecen normales, para ellos son totalmente nuevos.

No tienen experiencias anteriores en las que basarse y por eso emitir una respuesta ante esos estímulos puede resultar complicado. El miedo está presente y puede pasarles factura en forma de ansiedad:
  • Tienen ganas de llorar, pataletas, berrinches, etc.
  • Se niegan a ir a clase porque les da miedo (a veces, por situaciones de bullying, otras por miedo a salir del entorno familiar, miedo a los exámenes, etc.)
  • Se niegan a participar en determinadas actividades que perciben como peligrosas (nadar en la piscina, salir en una obra de teatro, etc.).
  • Ataques de pánico, nerviosismo, ira.
Los síntomas físicos pueden estar presentes tanto en niños como adolescentes, aunque a medida que la persona ha madurado, sus reacciones pueden ser diferentes.

Sabemos que para los padres puede resultar doloroso ver cómo sus hijos presentan, en ocasiones, una ansiedad anticipatoria que les lleva a aislarse o no aprender a enfrentarse a las cosas de la vida que le dan miedo.

¿Hay tratamiento para curar la ansiedad anticipatoria?

Si te fijas, nuestra mente tiende a visualizar de manera negativa aquellas situaciones que les produce ansiedad. ¡Estás visualizando sin prácticamente hacer ningún esfuerzo! El problema es que esa visualización es negativa, sabes que te da miedo lo que va a ocurrir y no le encuentras ninguna solución. Lo que te gustaría es salirte de tu cuerpo y no tener que vivir eso.

Pero déjame que te cuente un secreto; y es que tú puedes elegir cómo visualizas las situaciones que vas a vivir. Puedes visualizar que las vas a hacer bien, puedes imaginarte a ti mismo haciéndolas, siguiendo unas líneas de actuación, de comportamiento normal. Crear automatismos. Y cuanto más lo visualices, cuanto más te concentres en el procedimiento, más fácil será para el cerebro en el momento en el que se vea ahí actuar de forma automatizada.

Como hemos dicho, la ansiedad es adaptativa. Su función es que estés despierto y activo ante algo importante. Por tanto, aprovéchala a tu favor. Tener un poco de ansiedad ante estas situaciones es absolutamente normal. La cuestión es tratar de aminorar esos síntomas para que no se convierta en una ansiedad paralizante. Se trata que puedas tener más auto-confianza y creer que lo puedes hacer bien.

Si necesitas ayuda para reducir tu ansiedad, puedes acudir a los servicios de un psicólogo profesional. También es recomendable que estés bien informado sobre qué es la ansiedad y qué técnicas puedes utilizar para relajarte y regular las emociones.

No evites lo que te da ansiedad

Y otro consejo que te podemos dar: no evites aquello que te da ansiedad. Incluso si se trata de niños pequeños, trata de que, poco a poco, de forma gradual, se vayan sometiendo a esos estímulos que le dan miedo. Hacer presentaciones en público, saludar a la gente, ir a la escuela, etc. Cuanto más se habitúen, menores serán los efectos de la ansiedad.

Además de habituarse, es importante aprender a tener una buena autoestima. Saber que somos valiosos y que lo que tenemos que aportar es relevante. Cuando confiamos en nosotros mismos, incluso teniendo ansiedad, podemos vencer el miedo al miedo. Lanzarnos a hacer las cosas, aunque nos produzcan ansiedad.

En otras palabras: aceptar la ansiedad anticipatoria como algo normal, convivir con aquello que nos miedo hasta que, con el tiempo y por la repetición, deje de darnos miedo. Es lo que a mí mejor me ha funcionado, aunque no sé cómo será tu caso.

¿Tú también tienes ansiedad anticipatoria? ¿Qué es lo que te da más miedo? Te invito a compartirlo conmigo en los comentarios.

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