miércoles, 22 de febrero de 2017

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Diferencias entre ansiedad y depresión: qué deberías saber

Muchas personas hablan de ansiedad y depresión como si fueran lo mismo. Cuando lo cierto es que a veces sobreactuamos y llamamos depresión a lo que es una crisis de ansiedad pasajera. Si has conocido a alguien con depresión, sabrás que existen muchas diferencias entre ansiedad y depresión, aunque los síntomas puedan resultar parecidos.

Así que si estás viviendo un momento de ansiedad, tranquilo. Eso no necesariamente significa que tengas una depresión. Y aunque así fuera, la depresión es un mal que también se puede superar con la ayuda psicológica adecuada.

En este post vamos a ver un poco las diferencias para que puedas distinguir entre las dos cosas.

Las diferencias entre ansiedad y depresión

diferencia entre ansiedad y depresión

La ansiedad y la depresión tienen elementos en común. Por ejemplo, ambas son formas de responder ante circunstancias que consideramos amenazantes.

Son reacciones de nuestra mente ante nuestras percepciones. Interpretaciones que hacemos sobre los estímulos que recibimos y ante los que brindamos una respuesta.

Las personas que tienen ansiedad pueden tener también depresión, y viceversa. Como sus síntomas son negativos en ambos casos y se solapan en algunas ocasiones, a veces puede resultar fácil confundirlas. Pero no son lo mismo.

Sin embargo, hay una diferencia sustancial en cuanto al sentimiento predominante. En el caso de la ansiedad, nuestra reacción es de miedo, temor ante lo desconocido. En lo que respecta a la depresión, en cambio, el sentimiento fundamental es la tristeza.

La depresión está más enfocada en la valoración del yo, en nuestra autoestima, o en aquello que hicimos mal en el pasado. Estamos juzgándonos a nosotros mismos negativamente. La ansiedad, por su parte, está más orientada al futuro, al miedo a lo que va a ocurrir, si bien es cierto que esa predisposición a pensar mal de lo porvenir puede estar acompañada de una baja autoestima.

Una persona con un trastorno de ansiedad puede estar hiperactiva y nerviosa, hacer una gran cantidad cosas al día. En cambio, el estado de depresión conlleva más bien la inactividad, el desánimo, la postración, la falta de concentración, el cansancio.

¿Puedo tener ansiedad y depresión al mismo tiempo?

Lo cierto es que la ansiedad y la depresión son más bien distintas, aunque a veces van acompañadas la una de la otra. Pero, ¿qué es lo que pasa? Que las personas somos complejas y estamos en constante movimiento.

Un trastorno de ansiedad que no hemos logrado superar, un conflicto no resuelto, puede dar lugar a una merma de la autoestima. Y cuando nuestra autoestima decrece, enfrentar los eventos dolorosos que nos suceden puede ser más complicado. Al ser más complicados de superar, es posible que esa baja autoestima derive en una depresión.

La depresión post-traumática, por ejemplo, puede venir precedida de momentos de gran ansiedad. Si recuerdas, en una ocasión hablamos de la ansiedad reactiva, que se producía como una respuesta ante un evento inusual que nos ha afectado de manera significativa, como la pérdida de un familiar o ser despedidos del trabajo.

¿Qué hacer para superar la ansiedad y la depresión?

Nuestro consejo primero de todo es que no desistas; la ansiedad y la depresión se pueden superar. Y la constancia es nuestro mayor aliado. Si empujas, empujas y empujas en la misma dirección, hoy o dentro de X tiempo acabarás superando esa resistencia y tomando el control.

La ansiedad y la depresión no son como la fuerza de la gravedad, no es una ley ante la que no puedas hacer nada. Se modifica cuando, de forma consciente, decidimos empezar a cambiar nuestros pensamientos.

Sabemos, por ejemplo, que la persona que se encuentra en un estado de depresión no tiene nada fácil cambiar sus pensamientos. Pero puede conseguirlo a través de diferentes vías:
  • A través de fármacos: existen antidepresivos, bajo prescripción médica, que pueden ayudar a tratar los trastornos depresivos mayores.
  • Mediante una terapia cognitivo-conductual: mediante una hoja de ruta, podemos empezar a cambiar las trampas del pensamiento que nos llevan a conductas perjudiciales para nosotros.
  • Informándote: nunca dejes de leer información sobre ansiedad y depresión, conviértete en un gran experto en la materia. Descubrirás que vas desplazando muchas ideas de tu subconsciente y tus miedo por pensamientos lógicos y racionales que te ayuden a sentirte mejor.
Ahora me gustaría mostrarte una pequeña técnica que a mí me resulta útil para superar las cosas difíciles que me ocurren.

Eliminar la 'carga emocional' de los eventos

Una de las técnicas que más me ha ayudado a mí es esta idea de "eliminar la carga emocional" de cualquier evento. Dejar de percibir las críticas y fracasos como un juicio válido sobre mí persona y contemplarlos como meros datos. Datos sobre los que se puede trabajar para conseguir modificaciones.

Una de las cosas más maravillosas del cerebro humano es que aprende. No somos estáticos, somos dinámicos. Con frecuencia, todos nuestros pensamientos depresivos que dañan nuestra autoestima son "juicios inapelables": "eres un desastre", "no vales para nada", etc.

Es como si estuviéramos deteniendo en el tiempo a nuestra persona y mirándola como si fuera algo estático. Y para empezar:

  • No eres un desastre; eres una persona como otra cualquiera, que está enfrentándose a la vida y tiene mucho que aportar y decir a la humanidad.
  • Tu valor como persona es indescriptible: todo ser humano es válido y tiene un valor infinito. El oro es escaso y por eso es caro, pero los individuos somos exclusivos. No hay ninguna persona en el mundo exacta igual a otro en el universo.
Cada vez que tu mente emita juicios de valor sobre ti, tienes que contradecirla y desviar la atención enseguida.

  1. Dejándole claro a tu mente que no tiene que emitir juicios de valor sobre sí misma. Ni buenos, ni malos. No es que tenga o deje de tener razón. Es que no somos seres estáticos, sino dinámicos. Nuestro cerebro aprende.
  2. Desviando la atención hacia aquellas cosas que te gusten. A veces puede resultar contra-intuitivo, pero 1 hora sudando en la bicicleta tiene mucho poder para calmar el pensamiento que pasar mucho tiempo discutiendo con la mente.
  3. Estableciendo pequeños objetivos. Tal vez eso que te produce tristeza y dolor no se pueda conseguir ahora. Pero el mero hecho de tener un objetivo, algo por lo que luchar, aunque sea pequeño, activa tu capacidad de acción. Busca un objetivo, como ayudar a otras personas, o simplemente escribir un blog.
  4. Además de eliminar la carga emocional, tienes que ser hiper-crítico con las interpretaciones que la mente hace de las cosas. Hay cosas que son inmanentes: tu valor como persona, tu dignidad. Muchas veces tendemos a tener "sesgos cognitivos", que nos llevan a interpretar erróneamente lo que ocurre, o a darle un valor desmedido. Un libro muy recomendable que toca estos puntos es el de Adiós ansiedad, del que ya hablamos en una ocasión.
Y otra cosa muy importante; cuando digo que tu mente piensa de esta forma o de la otra, tampoco debes interpretarlo como que hay algo malo en ti. Todos los humanos tenemos sesgos de algún tipo; algunos nos ayudan a la supervivencia y otros no. Simplemente es un hecho; nos hemos acostumbrado a pensar de esa forma y a veces esa forma de pensamiento no es productiva.

De la misma forma en que nos acostumbramos, podemos desacostumbrarnos a través de la práctica y el tiempo.

Espero que este artículo te haya aclarado un poco más la diferencia entre ansiedad y depresión y ćomo puedes luchar contra ellas. ¿Te animas a dejarme un comentario? Me gustaría mucho leer tu opinión.

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