martes, 4 de septiembre de 2018

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Ansiedad en el estómago: causas y síntomas

¿Tienes problemas de estómago por ansiedad? ¿Cómo combatir los nervios en el estómago cuando te encuentras en una situación difícil y notas como un cosquilleo, o incluso dolor de estómago o las tripas revueltas, sin que la situación parezca solucionarse nunca?

Las úlceras en el estómago por estrés son muy habituales en las personas sometidas a situaciones de mucha convulsión o agitación. Sin embargo, muchas veces el problema está sólo en cómo nos enfrentamos a las situaciones, cómo las asimilamos mentalmente, lo que tiene una respuesta fisiológica.

Nuestro está también acostumbrado a reaccionar de una forma determinada, y nuestros genes también influyen. Ahora bien, existen maneras que te pueden ayudar a aliviar los síntomas de nervios en el estómago o las palpitaciones debido a una situación de mucha ansiedad.

Nervios en el estómago: síntomas y causas de la ansiedad en el estómago

dolor en el estómago por ansiedad


Los nervios en el estómago pueden tener un síntomas muy variables, desde las simples palpitaciones en el estómago, hasta una sensación de nerviosismo, miedo y dolor abdominal muy molesto e incómodo.

Puedes sentir síntomas tales como:

  • Sensación de tener el estómago lleno o revuelto.
  • Náuseas y vómitos.
  • Diarrea
  • Dolor en la laringe
  • Etc.
Muchos de estos problemas se debe a que, en los momentos de ansiedad, todo nuestro sistema nervioso y todo nuestro cuerpo está sobre-activado y sobre-estimulado. Eso quiere decir que muchas de las funciones que desarrollamos en estado de calma, como la segregación natural de jugos gástricos, se paralizan o se reducen durante este período de extrema tensión.

El problema está, claro, en que no todo lo que nuestra mente interpreta como situación de peligro es realmente una situación de peligro vital para nosotros. Se trata de una respuesta fisiológica del organismo ante la interpretación que nuestro cerebro realiza, de manera casi automática, activando todo nuestro sistema nervioso.

La ansiedad en el estómago, durante un tiempo prolongado, puede generar problemas de salud que conviene prevenir y tratar. Lo más aconsejable es reducir el estrés, acostumbrándonos paulatinamente a las situaciones que nos generan más miedo, por un lado, y por otro, buscar tiempos de calma y relajación para reducir el estrés.

Consejos para reducir los nervios en el estómago

Muchas veces estamos tan concentrados en nuestros síntomas de ansiedad, que estos aumentan una y otra vez. En cambio, cuando los ignoramos o quitamos importancia, tienden a desactivarse paulatinamente.

Nuestro cuerpo está acostumbrado a dar una respuesta fisiológica determinada, y no es algo que se vaya a cambiar así como así porque hagamos un esfuerzo mental para no preocuparnos.

No obstante, la cuestión no es eliminar síntomas, sino reducir la sobre-activación para poder desarrollar una vida más normal y tener un mejor control de nuestro cuerpo. Si aprendemos a no sentirnos incómodos o en peligro en situaciones que no lo son, todo eso irá teniendo una influencia positiva sobre nuestro organismo a largo plazo.

Con todo, los nervios en el estómago podrán seguir apareciendo en situaciones de incertidumbre, donde sentimos que no podemos controlar nada. En estos momentos, lo más recomendable es poner en práctica lo que hemos aprendido.

  • Respirar hondo y contener la respiración para crear un efecto relajante, que nos ayude a reducir las palpitaciones en todo el cuerpo.
  • Tratar de no concentrarnos en nuestros síntomas, sino buscar alguna solución práctica que nos ayude a sentirnos mejor. Caramelos, yogures y alimentos que ayuden al tránsito intestinal y nos ayuden a reducir la acidez.
  • Cuidar nuestra dieta para evitar alimentos que puedan contribuir a tener problemas de estómago. Evita por ejemplo los gases y bebidas con gas.
  • Tratar de reducir el estrés de nuestra vida diaria, buscando situaciones relajantes y concentrando nuestra mente en otras actividades ajenas a la que nos tiene más preocupados.

Esperamos que estos consejos te sirvan para combatir los nervios en el estómago, así como a entender sus causas. Por supuesto, también es aconsejable que acudas a tu médico, le cuentes la situación y busques soluciones, no lo asumas como si fuera algo que no se puede cambiar, ni combatir.

viernes, 17 de agosto de 2018

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¿Cómo saber si necesito atención psicológica?

Reconocer que se tiene un problema y estar dispuesto a abrirse a otra persona no es fácil. No es fácil pero a veces es el único camino para sanarse. Buscar atención psicológica no te va a solucionar todos los problemas. Pero te puede servir como un muelle para tomar impulso y poder seguir caminando por ti mismo.

El problema de muchas personas es que no saben muy bien cómo evaluar su situación. De hecho, tenemos la creencia de que la atención psicológica está sólo pensada para las personas que están "enfermas" o algo por el estilo. Por tanto, acudir a un psicólogo se ve muchas veces como algo negativo.

Lee el post: "Un coach ayuda a la persona a descubrir sus potenciales"

La primera impresión es quizás pensar: "no estoy tan mal como para eso, yo puedo manejarlo". Pero el problema puede aparecer una y otra vez sin que sepamos cómo salir adelante, ya que nadie nos ha dado las claves de lo que tenemos que trabajar, ni tampoco sabemos dónde buscarlas.

¿Cuándo hay que acudir a atención psicológica?, ¿cómo sé si necesito ir al psicólogo urgentemente? En este post te daremos algunas pistas para que te sientas más cómodo a la hora de tomar esta decisión.

Cuándo ir al psicólogo es necesario



Al psicólogo van personas que están "bien" y personas que están "mal". Si es que acaso podemos meter a las personas en dos grupos, en dos sacos distintos, como si la propia vida no fuera algo lo suficiente complejo como para que a veces pueda ser necesario compartir momentos con un profesional.

Normalmente, siempre que me he planteado ir al psicólogo, ha sido muchas veces más bien para presumir de lo bien que estoy, de todo lo que he progresado, que por el hecho de que esté pasando por un momento terrible. Es decir, lo veo como una ayuda a largo plazo, más que como un apoyo vital en un momento duro.

Ésta es tan sólo mi opinión y mi experiencia personal. Me resulta más cómodo hablar con personas que me inspiran confianza en los momentos difíciles, no con psicólogos. A partir de ahí, si quiero contrastar las cosas que yo mismo o mis amigos me han recomendado, entonces empiezo a plantearme ir al psicólogo.

Ir al psicólogo no es algo malo, a pesar de cómo la sociedad a veces lo tiene catalogado. Te vienen a decir algo así como que, si vas al psicólogo, significa que estás mal, que no puedes ir así por la vida o algo por el estilo. Y lo cierto es que nada más lejos de la realidad.

Lee el post: 8 libros sobre ansiedad que deberías leer

La vida es difícil para todo el mundo. Todos pasamos momentos difíciles. Y todos tenemos dudas existenciales que a veces nos gustaría consultar con profesionales. Eso significa que el profesional al que vayamos tenga la verdad absoluta, ni que nos vaya a solucionar la vida de repente. De hecho, muchas veces nos quedaremos con la sensación de que nos sabe a poco, de que en cuanto pagas y vuelves con tus problemas, vuelves a estar en las mismas.

La visión que yo tengo, precisamente por eso, es que lo importante no es buscar atención psicológica con el pensamiento de que a partir de ese momento, o de la terapia que realices, todo va a cambiar de repente como por arte de magia.

Lo importante es adquirir recursos que te ayuden a enfrentar las situaciones que te generan estrés y ansiedad.





Esto es un proceso vital que puede durar toda la vida, en el que irás haciendo progresos y tendrás también recaídas. De la misma forma que no puedes ir a un gimnasio y esperar que todo se va a arreglar en unas semanas, tampoco va a pasar por ir a ver al psicólogo o solicitar ayuda psicológica por Internet.

Ahora bien, cuando consigues cambiar tu enfoque de las cosas, cuando miras las otras de otra forma, ese hecho en sí puede producir cambios cognitivos importantes. Y aunque sigas experimentando problemas, dolores, ansiedades y sufrimientos, vas a tener otra forma de enfrentarlos.

Y lo más importante: cuando dispones de recursos para enfocar y analizar las cosas que te ocurren, es mucho más fácil que puedes tener paz. Que es, al fin y al cabo, de lo que se trata.

miércoles, 15 de agosto de 2018

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Cómo superar el miedo a estar solo

Uno de los rasgos en los que a veces se presenta la ansiedad es en la dependencia. Tenemos mucho miedo a estar solos. Incluso si nos quedamos solos, tenemos tanto miedo a estar con nosotros mismos que buscamos mil cosas que nos distraigan: la televisión, el móvil, el ordenador... Cualquier cosa que nos haga sentir que estamos interactuando, aunque en nuestra casa no haya nadie.

En este post hablaremos del miedo a estar solo, que es algo que puede manifestarse en infinidad de formas, y por supuesto puede haber muchos grados y muchas definiciones de lo que significa "estar solo".

El miedo a estar solo en casa


miedo a estar solo en casa

El miedo a estar solo en casa es una experiencia que muchos hemos tenido de niños. Pero esto puede extenderse a la edad adulta. No significa que no seamos capaces necesariamente de quedarnos solos un rato o unas horas, sino de que lo pasamos realmente mal.

Sin entrar en temas que tendría que analizar un especialista en psiquiatría, el miedo a estar solo es algo muy común. Si la casa está en silencio, nos sentimos vulnerables, está todo a oscuras o creemos escuchar ruidos constantemente, es algo lógico porque la soledad produce en nosotros cierta excitación.

Nuestros ojos se abren, nuestros oídos están más atentos a cualquier sonido que les pueda llegar... En definitiva, cuando hay pocos estímulos a nuestro alrededor, tendemos a afinar más los sentidos para tratar de captar lo máximo posible. Y eso contribuye a generar una gran sensación de incertidumbre.

Algo que puede ayudarnos a vencer el miedo a estar solos es tratar de hacernos sentir que estamos acompañados. Escuchando la radio, viendo la televisión, tratando de aislarnos por completo del ambiente solitario del lugar en el que nos encontramos. Tratar de conseguir que nuestro cerebro y nuestros sentidos se encuentren enfocados en otra actividad y no en lo que nos rodea.

Evidentemente, si el miedo a estar solo llega a extremos de una gran fobia, hasta el punto de que debemos siempre estar acompañados, sería idóneo buscar ayuda psicológica para tratar de superar este problema.

¿Miedo a estar solo en casa de noche?

El miedo a la soledad se expresa de muchas maneras. Nuestros miedos son siempre muy caprichosos. Como los estímulos externos influyen de manera significativa, algunos simples cambios pueden provocar que nos sintamos más o menos asustados, o que nuestra fobia sólo aparezca en determinados contextos.

Por ejemplo, alguien puede no sentir ningún miedo a estar solo en casa a plena luz del día. El ambiente puede resultar incluso agradable. Pero, luego, por la noche, sus sentidos están sobre-excitados. Tengamos en cuenta que, si además tenemos algún problema de insomnio, depresión o tristeza por algún tipo, si le estamos dando vueltas a la cabeza, esto es algo que también puede aparecer.

Hay quien puede sentir miedo a estar sola en casa por las noches por muchas razones:
  • Sensación de inseguridad por el lugar en el que estamos.
  • El ambiente en el que duermes no te resulta seguro.
  • Has visto una película de miedo recientemente, o has tenido malos sueños.
  • Temes que alguien entre en tu casa, que te roben.
  • Piensas que se te puede aparecer un familiar muerto, o sentir presencias extrañas. 
  • Miedo a ser violada.
  • Tienes miedo a que tu ex venga a casa.
  • Todos tus miedos habituales entran en juego.
A todo esto hay que añadirle, además, la sobre-estimulación a la que podemos estar expuestos, a la situación vital que estamos viviendo

El miedo a quedarse solo en la vida

Hay muchas formas de sentirse solo, y no necesariamente tiene que ser una fobia. Por ejemplo, puedes estar en medio de una multitud, y aún así sentirte solo. Sentirse solo no necesariamente tiene que ver con estar acompañado o no. Hay una soledad emocional, de no sentirse amado, escuchado y comprendido.

El miedo a quedarse solo en la vida se expresa en las personas que no han encontrado pareja, o su pareja falleció, o se fue con otra persona, o rompió con ellos.

Esa sensación de que nadie nos va a querer, o de que nos han querido, pero ya no nos quieren, puede resultar terrible y demoledora. Pueden aún haber heridas que no han cicatrizado, o podemos sentirnos temerosos e inseguros ante el futuro y menospreciarnos a nosotros mismos por no haber encontrado pareja.

En estos casos, muchas veces las personas tienen que tratar de escuchar a su corazón y entender qué es lo que necesitan. Puede que realmente les haga falta encontrar pareja, que su corazón les esté pidiendo estar acompañados, pero que las circunstancias de la vida no nos estén ayudando.

Algo que considero muy recomendable en estos casos es tratar de cambiar nuestros hábitos. Buscar pareja de manera activa, aunque no descarada. Es decir, acudir a lugares donde nos sintamos cómodos y al mismo tiempo podamos practicar nuestra sociabilidad y conocer a otras personas.

El miedo a estar solo sin pareja puede tener así muchas vertientes. Una de ellas es que aprendamos a valorarnos, a sentirnos a gusto con nosotros mismos, a no mendigar el amor de nadie, pero sí mostrarnos activos y deseosos de entablar una relación a nuestra manera.

Tenemos que encontrar a la persona adecuada, pero no la vamos a encontrar si no salimos a buscarla. Y eso no implica acosar ni ser pesado, pero sí aumentar nuestra sociabilidad y sentirnos a gusto con nosotros mismos.


Cómo superar el miedo a estar solo

Estar solo es siempre una elección. No necesariamente tenemos que estar con alguien para ser felices. Todo depende mucho de la persona, de su situación en la vida, de su manera de enfocarlo.

Pero si tienes claro que te sientes solo, que estás harto de vivir en un apartamento vacío y a solas con tus miedos, es hora de empezar a ocuparte de ti. De tus sentimientos, de tus miedos y de tus inseguridades. Enfrentarte a todo eso, poco a poco, seguir avanzando y seguir luchando.

Si te sientes solo, si crees que podemos ayudarte, te invitamos a dejarnos aquí tus comentarios.

lunes, 23 de julio de 2018

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Aguantar las críticas: cómo evitar que te afecte lo que dicen de ti

Cuando alguien dice algo de ti que no te gusta, cuando alguien te critica, y tú reaccionas, la persona interpreta que lo que ha dicho te afecta. Que tiene cierto poder sobre ti.

Si, en cambio, permaneces impasible, o das una respuesta asertiva, la persona interpreta que tienes suficiente sangre fría para no tener en cuenta las opiniones ajenas cuando no construyen.

Todo esto ocurre muchas veces a nivel inconsciente, pero es algo que podemos ver en el día a día. Además, la cosa se complica todavía más. Porque no siempre sabemos a ciencia cierta lo que dicen de nosotros. Porque no siempre te lo dirán a la cara.

Y ahí entra lo que tú piensas que dicen de ti, mezclado con tu propia falta de autoestima; tiendes a pensar que hablan peor de ti de lo que en realidad hablan, o como no tienes detalles, lo magnificas y lo haces aún más doloroso.

Por tanto, creo que la mejor manera de evitar que te afecte lo que dicen de ti, es entender que lo que los demás piensan es tan sólo eso: una opinión, nada más. Y que su opinión no necesariamente tiene que ser cierta y la tuya sobre ti mismo debe ser necesariamente equivocada.

Y aunque fuera cierto lo que dicen, recuerda que tampoco somos imágenes fijas. Que podemos cambiar. Que lo que hagamos bien o mal no nos hace menos dignos.

La diferencia entre "responder" y "reaccionar"




Hay una diferencia también muy grande entre "responder" y "reaccionar". Cuando alguien te hace o dice algo sobre ti que no te gusta, puedes responder o puedes reaccionar.

Si reaccionas, estás dando una respuesta incontrolada.

  • Puede ser una reacción violenta: te lanzas a pegar a esa persona o discutir con ella.
  • Puede ser una reacción de impotencia: no hacer nada.

En ambos casos, estás simplemente reaccionando. Es decir, no mides tu respuesta, ni actúas de manera proactiva, sino que es casi como un acto reflejo, una reacción de rabia o impotencia, no de asertividad y autocontrol.

La respuesta es todo lo contrario. Está medida, toma lo que puede haber de cierto en el otro, pero aporta también argumentos en contra.

Intenta entender también la psicología del crítico: qué critica, por qué critica... cuál es su intención. Y qué parte de ti y qué parte de él, ambas subjetivas, puede haber impreso en el mensaje y en el proceso de comunicación.


Los demás también se equivocan


Si quieres evitar que lo que los demás digan te afecte, empieza por entender una cosa: los demás también se equivocan. Es mucho más fácil juzgar a los demás desde fuera que desde dentro. Carecen además de suficiente información para juzgarte acertadamente.

Tú eres valioso, independientemente del estado en el que ahora mismo te encuentres.

Toda crítica va a ir directamente contra tu línea de flotación. Es decir, las críticas siempre hacen daño. pero parte del daño que te hacen tiene que ver con la manera en la que las interpretas y con la credibilidad que les des. 

Lo único que las debilita es quitarles valor, disociar el mensaje crítico sobre ti de tu persona y de la realidad.

Las críticas pueden estar en lo cierto, pero siempre son incompletas e imperfectas

Puede haber parte de verdad en las críticas, pero nunca está la verdad y toda la verdad. No está porque la otra persona carece de toda la información, de todos los datos sobre ti, para poder emitir un juicio crítico sobre ti.

A veces se dice que la crítica puede ser "constructiva". Cuando es constructiva, yo no la llamaría una crítica. 

Pero, en cualquier caso, debes entender que una crítica no debe interpretarse como un:

  • No vales
  • Eres inferior
  • Yo sé más que tú
  • Los demás valen más que tú

Y todo sencillamente porque el que ha pronunciado la crítica tampoco es perfecto. Puede equivocarse en la manera en la que interpreta las cosas. Puede tener una valoración subjetiva de tu situación. Puede errar también en la manera en la que las comunica.

Independientemente de que el otro se crea con derecho a juzgarte o no, entiende esto. 

La solución no es reaccionar. Es responder.

jueves, 12 de julio de 2018

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Cómo controlar la agresividad y la ira: 3 claves para conseguirlo

La agresividad y la ansiedad pueden ir de la mano. Una persona que actúa de forma agresiva normalmente ha perdido el control sobre sí mismo, o bien carece de empatía y no comprende los sentimientos de los demás.

En cualquier caso, parece claro que en aquellos momentos en los que somos más agresivos, actuamos de esa forma porque percibimos un peligro.

Un peligro que puede ser real o puede ser completamente imaginario. Pero depende en cualquier caso de cómo valoramos la situación en nuestra mente. Alguien que mantiene la templanza, incluso en circunstancias adversas, tiene un alto control de sí mismo y sabe cómo enfrentarse a los peligros.

No obstante, ¿cómo podemos controlar la agresividad?, ¿cómo controlar la ira? ¿cómo evitar la violencia (física o verbal), cuando parece que es algo que te domina y se apodera de ti?

miércoles, 11 de julio de 2018

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Nervios y ansiedad al hablar inglés, ¿qué hacer?

Hablar en otro idioma puede ser algo muy, muy complicado para alguien que tiene ansiedad social. O también puede que no. Depende de cómo se desenvuelva y de cómo lo asuma internamente.

Por ejemplo, hay quien al hablar en otro idioma puede perder completamente la vergüenza y sentirse más cómodo que en su propia lengua. Sencillamente, porque le gusta ese idioma y encuentra una faceta de sí mismo diferente al hablarlo.

Pero también puede que te ocurra todo lo contrario: que te pongas nervioso porque estás hablando en un idioma que no es el tuyo. Te ves ante un montón de situaciones sociales en las que tienes que hablar y donde a veces la respuesta va a ser "Sorry, I don't understand" o caras de extrañeza.

viernes, 6 de julio de 2018

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¿Cómo definir tu estilo de vida?

Quiero que te pares un momento a pensar cómo es tu estilo de vida. Qué es lo que haces cada día con tu tiempo. Por qué lo haces. Para quién lo haces. ¿Cuáles son las presiones o circunstancias externas que te influyen para actuar de un modo u otro?

Porque casi todos tenemos en mente el estilo de vida que nos gustaría tener: son nuestros sueños, aunque el problema es que no hemos llegado a definirlos claramente, con detalles, están solo en el aire.


¿Qué es lo que me gustaría hacer con mi vida?


definir estilo de vida


Casi todos tenemos también en mente algunas razones por las que no podemos tener ese estilo de vida que queremos:

  • Me gustaría viajar lejos, pero no puedo porque estoy trabajando y hay otras personas que dependen de mí.
  • Quiero bajar de peso 10 kilos, pero el problema es que no tengo suficiente fuerza de voluntad, o que por mis obligaciones tengo que comer fuera de casa, etc.
  • Quisiera ahorrar dinero, pero al final siempre me lo gasto en tonterías y prácticamente no llevo el control. 
  • Me gustaría tener pareja, pero soy demasiado feo, o demasiado tímido, o lo que sea para encontrarla. O nunca encuentro a la persona adecuada y tengo miedo de volver a salir dañado.
En definitiva: hay un estilo de vida o forma de vivir que te gustaría tener, pero hay una serie de razones (o excusas) que tú consideras importantes y que crees que te impiden desarrollar el estilo de vida que quieres.


Claves para definir tu estilo de vida


Yo los llamo como corsés que, en nuestra mente, nos obligan a actuar de una determinada forma. Y casi siempre eso nos produce una profunda frustración, porque sabes que en el fondo no es eso lo que quisieras.

Gran parte de la ansiedad que tenemos suele venir del miedo a lo que va a pasar. Yo lo describo como una pesada losa que creemos tener encima y que nos impide crecer, avanzar y desarrollarnos debido a ideas limitantes.

Es un "quiero, pero no puedo constante".

Lo primero que debemos dejar de hacer en estos casos es castigarnos. Decirnos una y otra vez a nosotros mismos que no podemos, que hay algo externo que nos lo impide, aunque realmente sea así.

Cuando menos, cambiar el discurso de "por qué no se puede".

Y tampoco seamos tan maximalistas: sería más correcto decir "no se puede de esta forma, en este momento, haciendo lo que estoy haciendo, a corto plazo".

Dicho esto, hay algunos consejos que te pueden ayudar a conseguir definir tu estilo de vida.

1. No eches la culpa a causas externas

Me encuentro muchas personas habitualmente que dicen; "Yo haría esto, pero...". Siempre hay una razón que se lo impide: el trabajo que tienen, la pareja que tienen, la familia que tienen...

En realidad la causa no tiene tanto que ver con lo externo, sino con lo interno. Por un lado, el miedo al riesgo. Por otro, los valores o lo que creemos que es nuestra responsabilidad.

No digo que esté bien o esté mal la decisión última que tomes. Sólo que tengas en cuenta que la razón por la que no haces algo no es externa, es tu decisión personal motivada por causas externas. Podrías elegir otra cosa, aunque decidas no hacerlo.

2. No tengas miedo al riesgo, ni al fracaso

Una de las cosas que nos impiden desarrollar la vida que queremos es el miedo al riesgo, o dicho de otra forma, el miedo al fracaso.

Para nosotros, el fracaso es lo peor que nos puede pasar. La gente nos va a decir: "¿para qué has hecho esto?". Nos van a criticar, juzgar y condenar por algo que nuestra gente de alrededor no ve bien.

Y tenemos miedo a llevar la contraria, tenemos miedo a que nos vean como un fracaso. En estas situaciones, a mí lo que más me ha ayudado es tratar de aislarme emocionalmente de la opinión de los demás. Es decir, dejar de considerar la opinión de los demás como algo más importante que lo que yo pienso.

Los demás, la gente de tu alrededor, no son la vara de medir de lo que haces con tu vida. Si ser libre implica llevar la contraria a los demás, es algo que tendrás que hacer antes o después si no quieres seguir sufriendo.

3. No te culpes, ni te condenes

El que no se arriesga, nunca pierde. Pero tampoco gana. Y eso ya es una gran pérdida. En cambio, el que lo intenta muchas veces, de diferentes formas, atravesará momentos duros.

Pero en algún momento funcionará. Cada fracaso irá forjando en él una persona cada vez más adecuada para el objetivo se ha marcado.

Todo depende de cómo trabajes una palabra clave que debes grabar a fuego en tu mente: la resiliencia. Significa tu capacidad para sobreponerte a los fracasos y seguir adelante.

Si te derriban 100 veces, pero te levantas 101, llegará un momento en el que la vida se cansará de intentar derribarte. Seguirás experimentando fracasos a veces, pero ya nunca los vivirás y sentirás de la misma manera porque has disociado el fracaso de la culpa y la condenación a la que siempre lo hemos asociado.

4. Aíslate más

Ya sé que esto no mola, y me van a decir que digo esto porque soy introvertido. Lo sé, es cierto, quizás no valga para todo el mundo.

Pero me he dado cuenta de que no he podido tomar decisiones importantes sobre mi vida cuando estaba rodeado de gente.

Cuando estás recibiendo presiones todos los días (de tu familia, de tu grupo de amigos...), es muy difícil tomar decisiones. Porque necesariamente te ves influenciado por ellos y eso te lleva a no poder despegar, a no ver claramente lo que quieres.

No se trata de que te enfades con tu familia, ni con tus amigos. Pero sí de que busques un tiempo para ti, que trates de alejarte y de aislarte, de aprender a estar a solas contigo mismo y aprender a sentirte a gusto.

En esos momentos, no es que se te vaya a encender la lucecita y lo vayas a ver todo claro. Pero te vas a sentir más consistente, más libre para tomar decisiones, con menos presiones y menos sensación de culpa.

Aislarte no significa tampoco no relacionarte. Se trata sólo de alejarte de las presiones de la gente que ya conoces. Puedes conocer gente nueva, pues aunque al principio sean relaciones superficiales, es algo que te va a ayudar mucho a diluir el peso de la opinión de las personas más cercanas.

Cuanta más gente conoces, menos influencia tendrán determinadas personas sobre ti y más equilibrio vas a tener.

5. Quiebra algunas reglas

A lo largo de toda la historia de la humanidad, ha habido gente que no se conformó con lo establecido. Había un sistema de cosas que condenaba a una parte de las personas a vivir una vida que no quería. Y eso tenía que explotar de algún modo y de alguna parte.

No creo que todas las revoluciones fueran buenas, la mayoría fueron violentas, duras y bastante salvajes. Pero no sólo tienes que fijarte en las consecuencias negativas de ellas, sino también en lo que se consiguió a través de ellas.

No las juzgo moralmente, ni trato de decir si fueron correctas o no, si se pudieron hacer de otra forma o no. Pero está claro que si las cosas han cambiado, es debido a la discrepancia, al desacuerdo, a la confrontación de ideas.

Si sólo aceptas las ideas de otros, puede que te mantengas en lo convencional. Pero no necesariamente tendrás razón. No siempre la mayoría tiene razón. Y no siempre la gente que hay a tu alrededor representa tampoco a la mayoría de las personas.

Tampoco tendrás razón necesariamente por el hecho de ir contra lo establecido. Pero si rompes algunas reglas, si aprendes a discrepar y a cuestionarte las cosas, estás más cerca de avanzar y aprender que si simplemente aceptas lo que te dicen.

Hay personas que creen que van contra lo establecido porque militan en algún movimiento o ideología política. Sin embargo, difícilmente a veces se pueden encontrar personas más sectarias que las que dicen estar luchando contra lo establecido. La clave está en cuestionarse siempre las cosas, incluso tus propias ideas, no sólo "las del contrario".

viernes, 22 de junio de 2018

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Cómo afrontar la ansiedad en la pareja

La pareja es el ámbito donde muchas veces se pueden ver todas nuestras inseguridades, nuestros miedos y, sí, nuestra ansiedad.

¿Cómo afrontar la ansiedad de mi pareja? ¿Qué pasa si la otra persona tiene dudas? ¿Qué ocurre cuando la otra persona ama de manera muy ansiosa y es muy celosa?

Los casos son infinitos, hasta el punto de que no me veo con capacidad para tratarlos todos. Pero sí que voy a dejar algunas ideas y consejos que te pueden ayudar si te encuentras en situaciones como éstas.

Ansiedad al pensar en mi pareja

afrontar la ansiedad en la pareja


Uno de los problemas que puede que te encuentres sea que tienes ansiedad al pensar en tu pareja. Me gusta que lo planteemos de esta forma, porque no es tu pareja la que te genera ansiedad.

La ansiedad es un proceso interno, mental, que tiene que ver con nuestras expectativas. Hay quien dice "mi pareja me provoca ansiedad", pero nunca puede ser algo externo lo que nos produce la ansiedad, sino el cómo nos lo tomamos.

Habrá situaciones mejores o peores en las relaciones de pareja, pero todo tiene que ver con nuestra mente y cómo reaccionamos. Con esto no quiero decir que tú seas culpable de la situación. Simplemente, sólo quiero que entiendas que lo que pasa fuera de tu cerebro no determina lo que pasa dentro. Influye, pero no determina.

Cuando hablamos de ansiedad en parejas, podemos encontrarnos al menos con dos tipos de problemas de pareja:
  • Mi novio o mi novia me agobia, me siento falto de libertad y de independencia.
  • No puedo vivir sin mi pareja, me llena de ansiedad no pasar las 24 horas del día a su lado.
De ambas formas se sufre y ambas situaciones pueden dar lugar a conflictos de pareja que terminen en una ruptura.

Si te das cuenta, en el primer caso sufrimos porque sentimos que tenemos demasiada seguridad, está todo demasiado atado. Falta libertad, falta algo de incertidumbre. Puede que notemos que nos falta tiempo para nosotros mismos, o nos gustaría hacer determinadas cosas que no podemos hacer con nuestra pareja.

En el segundo problema, estamos experimentando quizás un exceso de dependencia de nuestra pareja. Es decir, no podemos hacer nada solos porque tenemos miedo a la pérdida, o porque no nos sentimos bien con nosotros mismos. Detrás de esto, puede haber problemas de autoestima. Sólo nos sentimos seguros de nosotros mismos cuando estamos al lado de la pareja.

¿Cómo solucionar problemas de pareja?


Diría que este tipo de problemas son el pan de cada día de muchas parejas. Aprender a gestionar los conflictos y a buscar formas de reducir la ansiedad es lo que nos ayudará a evitar o afrontar crisis de pareja. En esta línea, siempre es bueno que ambos colaboren para llegar a acuerdos, aceptarse, comprenderse e impulsarse el uno al otro a mejorar.

Una forma de tratar de aprender a gestionar el conflicto es buscando nuevos recursos. La terapia de pareja puede ayudar a que ambos miembros puedan conocerse mejor a sí mismos, saber comunicar lo que necesitan y empatizar el uno con el otro para encontrar una solución.

Hay muchos tipos de terapia para parejas. En todas ellas se trabajarán diferentes técnicas para tratar de entender y resolver los conflictos, establecer objetivos mutuos y aprender a respetarse el uno al otro.


Ansiedad y dudas en la pareja

Tengo ansiedad hacia mi pareja porque ésta tiene dudas sobre la relación, ¿qué puedo hacer? Este tipo de temor y de preocupaciones es completamente normal cuando el otro nos está haciendo sentir que la relación peligra, que las cosas están próximas a romperse.

Una de las dificultades que se pueden presentar en estos momentos es la falta de comunicación. Es decir, puede que el otro no manifieste sus dudas de forma verbal, sino que lo haga mediante comportamientos pasivo agresivos, desdenes, silencios, insensibilidad o miradas de desprecio.

A veces las cosas pueden estar únicamente en nuestra cabeza. Si tenemos ansiedad hacia la pareja, es posible que interpretemos cosas que no tienen nada que ver con su amor por nosotros o no como algo negativo. Por ejemplo, me refiero a las situaciones en las que sentimos celos constantes de la otra persona, aunque ésta no nos esté dando un motivo real para sospechar.

Muchos de estos problemas de pareja tienen que ver con necesidades no satisfechas. Es decir, sentimos que nos gustaría recibir más y que no estamos recibiendo lo que queremos. Este tipo de cosas hay que hablarlas de manera quieta y pausada para ver cuál es el problema.

A veces es cierto que nuestra pareja no nos presta atención, pero otras veces, nuestro exceso de dependencia nos puede llevar a exigir al otro una atención constante, cuando éste necesita algo de libertad y de espacio, lo que no quiere decir que esté pensando en romper la relación.

Ansiedad al comienzo de una relación

Empezar una relación de pareja puede ser complicado. Especialmente si hemos tenido ya otras parejas anteriores, pero también cuando es la primera vez que vivimos una relación.

Los primeros momentos de una relación de pareja muestran a la persona cómo se siente. Es un proceso complejo de autoconocimiento y de conocimiento de la otra persona

Hay personas que suspiran por tener una relación, que están constantemente buscando pareja. Sin embargo, una vez se encuentran dentro de ella, empiezan a notar toda una serie de miedos y sensaciones de una enorme ansiedad.

  • Empiezan a sentir que necesitan espacio, se sienten agobiados por la relación.
  • Se fijan cada vez más en los posibles "defectos" de su pareja, comparándola con otras personas
  • Tienen miedo a que su relación termine como otras relaciones
  • Sienten temor ante el hecho de que su pareja descubra problemas íntimos que no quiere compartir
  • Ve una contradicción entre mantenerse en pareja, o con esta pareja, y hacer realidad sus sueños y planes
  • Etc.
En estos casos, las relaciones están en una fase muy frágil, donde los temores pueden acabar llevándonos a autosabotear nuestra relación. Es decir, haciendo cosas para que la otra persona se harte de nosotros, aunque no le digamos claramente que no queremos continuar.

Cuando una relación comienza, es importante conocerse y aprender a tratarse. Debemos pensar también que no hay ninguna relación que pueda sostenerse si siempre actuamos con egoísmo, dejando a la otra persona a un lado.

Independientemente de que decidas cambiar de pareja o no, hay personas que lo que necesitan es cambiar ellas mismas. Aprender a abrirse al otro, negociar, hacer renuncias, llegar a acuerdos, ganar confianza.

Ansiedad por separación de pareja

Otra de las fases en las que es posible notar la ansiedad es debido a la separación. Puede tratarse de una ruptura momentánea, "darse un tiempo", o simplemente que nuestra pareja haya ido al gimnasio en lugar de salir a pasear con nosotros y nos empezamos a subir por las paredes.


En cualquiera de los casos, en mayor o menor medida uno de los miembros de la pareja siente una fuerte ansiedad debido a que se encuentra lejos de la persona amada. Persona que puede que la quiera o puede que no, lo cual da lugar a situaciones muy desagradables donde uno de los dos sigue sufriendo y sufriendo por el otro, aunque éste no aporte a la relación.

La ansiedad por separación puede darse también por situaciones externas. Por ejemplo, que uno de los dos se haya ido a otro país por razones de trabajo, o que viaje muy a menudo, mientras que su pareja permanece en casa esperándole y pensando en él o en ella, aunque éste quizás no haga lo mismo porque esté ocupado con otras cosas.

En cualquier caso, este tipo de sentimientos suele ser profundamente muy doloroso y a veces no disponemos de los recursos para llevarlos solos. Por eso, la atención psicológica puede ser de gran ayuda para aprender a enfrentar esta fase de la relación y saber valorarse a uno mismo.

Para terminar, me gustaría dejarte claro que un psicólogo no debería nunca decirte si debes dejar o no a tu pareja. Esa es siempre tu decisión. Salvo casos muy alarmantes, donde claramente corres peligro y el psicólogo te muestre que estás siendo víctima de violencia de género y necesitas ponerte a salvo, siempre debes ser tú el que tome decisiones de acuerdo con tu conciencia.

El psicólogo sólo te dará los recursos para que busques en tu interior y puedas conocerte mejor a ti mismo para sentirte más seguro ante los pasos que vayas a dar.

Espero que no te encuentres en ninguna de estas situaciones. Pero si lo estás pasando, confío en que este post te haya ayudado a tener más herramientas para afrontar la ansiedad y enfrentar los conflictos en la pareja con más confianza.

martes, 19 de junio de 2018

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Compararse con los demás: ideas y consejos para evitarlo

Hay personas que tienden a compararse con los demás, lo que les hace sufrir enormemente. Quizás tú seas uno de ellos, o puede que lo hagas incluso sin darte cuenta.

Creo que todos solemos tomar como referentes a los demás y tendemos a hacer comparaciones de personas. Ahora, si tenemos una mala autoestima, la forma en la que nos comparamos no tiene el objetivo de aprender o mejorar cosas de nuestra vida, sino hacer un mero juicio de valor.

  • Es decir, Fulanito es mejor que yo, porque él ya vive en su propia casa, tiene su novia y su coche.
  • Me gustaría ser como Menganito porque él es mucho más sociable y todo el mundo le quiere.
Si te das cuenta, este tipo de pensamientos nos hacen de menos a nosotros. Aparte de que puede que estemos idealizando a determinadas personas (porque ellos también tendrán sus defectos), las comparaciones de personas no tienen sentido.

Y eso es lo que te quiero explicar en este post.

No hay que compararse con nadie




Para todos aquellos que quieran dejar de compararse continuamente, créanme que les entiendo y que es algo mucho más común de lo que parece.

Especialmente en esta época donde Facebook ocupa un lugar casi central en nuestra vida, y cada que vez que cogemos el móvil, unas 30-40 veces al día, estamos viendo la foto de no sé quién tomándose un mojito en su casa de la playa en el Caribe.

La realidad, sin embargo, es que compararme con los demás no tiene el más mínimo sentido.

  1. Los demás han tenido una historia y unas circunstancias diferentes a la nuestra. Nosotros hemos vivido cosas buenas y malas, al igual que ellos han vivido cosas buenas y malas.
  2. Si percibimos a alguien como mejor que nosotros, estamos haciendo un juicio de valor sobre cosas que no son comparables. Tú eres bueno en lo tuyo y otros son buenos en lo suyo. 
  3. Si pusiéramos a cada persona a hacer lo que peor se le da, probablemente las cosas serían muy distintas. Es decir, mucha gente que hoy es famosa, no lo sería.
  4. La gente te muestra siempre su mejor cara: la gente trata de mostrar siempre su mejor lado, pero todo el mundo tiene algún problema, todo el mundo tiene necesidades.
  5. En un mundo de más de 7.000 millones de personas, siempre hay alguien mejor que uno. Y no es algo que deba preocuparnos. De hecho, ese debe ser el acicate que nos lleve a seguir trabajando para crecer y mejorar.
Por tanto, ten muy claro que no hay que compararse con nadie.

  • Ni en el trabajo
  • Ni en las relaciones sociales
  • Ni en temas de pareja/amor
  • Etc.
Puedes usar a los demás como punto de referencia para aprender, pero no para desmerecerte. Utiliza a los demás para aprender, pero no hagas juicios de valor.

No es una competición. No es una lucha.



Cómo evitar la comparación con los demás

Siempre me estoy comparando con los demás, ¿qué puedo hacer para evitarlo? Una de las cosas que creo que es muy importante es trabajar la autoestima.

Hacer, en primer lugar, lo que yo llamo "quitarle la carga emocional a las cosas". Es decir, imagínate que tú mismo eres simplemente un conejillo de indias, un sujeto de experimentación, y tu cerebro un científico que está experimentando. El científico intenta no implicarse emocionalmente en el caso, lo describe como algo externo y de manera lo más imparcial posible.

Eso empieza por analizar las cosas desde fuera, para que no nos dañen tanto. Por ejemplo:
  • Me siento menos que esa persona, me gustaría ser como ella... O, cuando menos, esto que ha hecho me da la sensación de que a mí me deja en mal lugar, porque yo no lo hago igual de bien. Esos son mis sentimientos.
  • Esos sentimientos que tengo a raíz de esta persona se debe a que me estoy enfocando en los demás, no en lo que yo puedo hacer. Estoy intentando vivir una vida que no es la mía. Estoy tomando a los demás como punto de referencia, cuando mi personalidad, mi carácter y mis circunstancias son completamente distintas.
  • Yo ya sé que me siento mal porque "no soy tan guapa como Menganita", pero tengo las herramientas para sacar mi mejor yo. No necesito ser la mejor, simplemente tengo que ser yo. Lo que a unas les sienta bien, a otras no les sienta igual. Y no hay nada de malo en ello; somos diferentes.
  • Aunque esa otra persona tenga estas cosas positivas en las que me aventaja, yo también tengo cosas positivas. He hecho esto y lo otro, he invertido más tiempo y esfuerzo en hacer cosas que esa otra persona no ha hecho. Y ni ella ni yo somos mejor ni peor por ello; simplemente, tenemos diferentes prioridades.

Compararse con otras mujeres: ¿cómo evitarlo?

Si tiendes a compararte con otras mujeres, existen algunos consejos que puedes tener en cuenta para evitarlo.

Hay que pensar que esto no es nada bueno y que debes identificarlo cuanto antes, ya que la comparación mina tu autoestima y autoconfianza.

Esto es especialmente grave cuando tiendes a compararte con otras parejas o ex parejas de tu novio/marido/pareja. Hay quien por ejemplo tiende a compararse con la ex de su novio, o que vive constantemente preocupado porque su pareja la abandonó.



Frases para NO compararse con los demás

Me gustaría darte algunas frases que puedes aprender cuando te estés comparando con otros.

Este tipo de recursos te ayudará a atacar ese pensamiento tan destructivo y que nos lleva a perder horas y horas comparándonos con los demás.

El que menos necesita demostrar que es mejor que los demás, es el que más tranquilo vive. Cuanta más insatisfacción, mayor ansiedad.
La mayoría de cosas por las que nos comparamos no son tan importantes. Dinero, relaciones, bienes materiales... las cosas de la vida son pasajeras. Lo realmente importante es vivir una buena vida, de acuerdo con tu conciencia.
El que tiende a compararse mucho con los demás y el resultado es "yo soy peor", muchas veces tiene una baja autoestima. No busques la comparación porque no es constructivo.
Sé práctico; no voy a dedicar tiempo a nada que no sea constructivo, a nada que no contribuya a crecer y mejorarme. Compararme con los demás no ayuda absolutamente nada.
El objetivo de compararse con otro es siempre desmerecerse a uno mismo, o desmerecer al otro. Ninguna de estas cosas te va a hacer feliz.

Consejo para no compararse con el otro 

Muchas veces me he planteado las cosas también en estos términos para entender qué es importante y qué no en la vida.

La sociedad te dice que algunas cosas son importantes y otras no. Pero lo cierto es que eso tan sólo son convencionalismos, no una verdad absoluta.

-Imagínate que todos estamos muertos


Imagínate que vas a un cementerio y contemplas por un momento todas las tumbas. No estás lo suficiente cerca para ver los nombres, solamente ves que hay muchos nichos y gente que ha fallecido.

Y ahora pregúntate:

  • ¿Quién de todas las personas que hay ahí es mejor que otra? ¿Observas alguna diferencia sustancial?
  • ¿Quién era rico y quién era pobre? ¿Quién tenía una gran casa, estudió en grandes universidades y un montón de dinero en el banco? ¿Crees que ahora mismo consideran eso como algo tan importante?
  • ¿Quién de todos los que hay ahí tenía suerte con las mujeres (o con los hombres? ¿Puedes identificar a algún macho alfa o hembra alfa?
  • ¿Quién de todos los que hay ahí vivió mejor que los demás?

Si te das cuenta, son preguntas que no estamos en condiciones de responder. Y además, y esto es lo que quiero que entiendas, algunas son preguntas poco importantes. Porque, en cierta manera, la muerte nos ha igualado a todos. Las cosas materiales han perdido por completo su sentido. Y, de hecho, la mayoría de cosas relacionadas con las personas que hay ahí, incluso sobre nuestros familiares y seres queridos, las ignoramos.

La comparación pierde por completo su sentido.

Dime: ¿crees que sería inteligente empezar a comparar unas tumbas con otras?, ¿crees que estaríamos autorizados para juzgarlas?

No.

Todos son personas y sólo Dios conoce lo que había en la vida de cada uno.

-Imagínate que todos estamos desnudos


Otro truco que te puede ayudar a entender que no somos nadie para compararnos y juzgar a los demás o a nosotros mismos es el de imaginar a todo el mundo desnudo. Esto lo recomiendan mucho cuando estás haciendo una charla en público y sientes que tanto público te abruma. Una de las formas de reducir, de igualar a las personas que hay a tu alrededor, es imaginarlos a todos desnudos.

Y para hacerlo todavía más interesante, piensa que además de estar desnudos, todos llevamos varias semanas sin duchar. No hay maquillaje, ni nada que nos pueda distinguir.

-Imagínate que todos hemos estado en un campo de concentración



Imagínate que además de estar desnudos, hemos pasado mucho tiempo en un campo de concentración, estamos medio desnutridos y hemos sufrido lo peor que le puede pasar a un ser humano. Lo único que se nota a simple vista es que todos somos personas y ya está.

¿Sigues pensando que hay algún motivo para compararse? Cuando nuestros defectos y desnudez es visible a todo el mundo, los motivos por los que habitualmente comparamos personas dejan de ser importantes. Lo importante es que somos compañeros de sufrimiento.

-Imagínate que todos somos bebés


Piensa en todas las personas que hay a tu alrededor como si fueran bebés. ¿Estamos en condiciones de afirmar que un bebé es más guapo que otro? ¿O que es más inteligente que otro? ¿Quién mide la inteligencia y conforme a qué?  ¿Qué madre admitiría tal cosa?

Si te das cuenta, una vez que quitas a los demás el ropaje de la perfección, te das cuenta de que en el fondo todos somos iguales. Y todos tenemos defectos. Y todos tenemos virtudes. Es la sociedad la que ensalza a unos y olvida a otros. Pero somos nosotros los que vivimos y eso es lo único realmente importante.

Todos lloramos, pataleamos, nos quejamos, nos hacemos pis en la cama, gritamos a voz en cuello a las tantas de la mañana... etc.

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Ya sé que este tipo de cosas, a veces, pueden parecer un poco macabras o muy bordes. Pero lo cierto es que son de gran ayuda para entender que la mayoría de los motivos por los que nos juzgamos y comparamos unos con otros suelen ser poco importantes.

Espero que puedas entender lo que trato de explicar. Compararte con los demás no es constructivo. Sólo tiene sentido cuando posees la suficiente entereza como para aprender, pero no cuando tu intención es hacer un juicio de valor.

¿Y tú, tiendes a compararte con los demás? ¿Cuáles son las dificultades que tienes a la hora de compararte con otros?

martes, 5 de junio de 2018

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¿Tienes ansiedad cuando hay mucha gente?

"Me agobian los sitios con mucha gente", "cuando estoy con gente me mareo", "no soy capaz de estar en un sitio con mucho ruido"... Es posible que si has llegado hasta aquí frases como éstas te resulten familiares.

¿Por qué me agobio cuando hay mucha gente en el mismo sitio? Si no pasa absolutamente nada, ¿por qué siento que me ahogo, o que todo el mundo me está mirando, o me pongo rojo como un tomate?

Si has notado estas sensaciones, entonces este artículo es para ti.

viernes, 1 de junio de 2018

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Tengo miedo a pensar en el futuro, ¿qué puedo hacer?

Cada día, miles y miles de personas en el mundo notan que tienen ansiedad por el futuro. Tienen miedo al futuro laboral, sienten incertidumbre por lo que pasará cuando terminen la carrera universitaria, o se muestran preocupados por si lograrán encontrar pareja, o independizarse, o tener hijos, o hacer realidad sus sueños.

Nos sometemos a un examen para ver si nos ajustamos al "estándar" de persona que lo tiene todo, lo ha hecho todo y tiene una vida perfecta. Y sin embargo, cuanto más nos obsesionamos con el futuro, una y otra vez nos damos en la cara con el mismo problema.

En este post hablaremos de miedo al futuro, de las causas y las consecuencias que éste puede tener, y cómo evitar que nos paralice.





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Cómo te ayudan los viajes a desconectar

Ignoro tu situación personal y no sé si te gusta viajar tanto como a mí o no. Depende cada persona, y el hecho de tener ansiedad no significa que uno no se pueda sentir muy cómodo viajando. Pero lo cierto es que viajar es una de las cosas en la vida que más me ha ayudado a desconectar.

Estoy hablándote de viajar solo o viajar para desconectar. Muchas veces, este tipo de viajes no se planifica, son escapadas solitarias de fin de semana, y compramos el billete de un día para otro. Otras veces puede ser algo más serio, un año sabático (si te lo puedes permitir) o unos meses de viaje por el sudeste asiático.